La teoría del terror, según Tzvetan Todorov 

por Abr 27, 2025Investigaciones

El terror no radica en lo que vemos, sino en lo que no logramos descifrar. Esta es la premisa central que el teórico literario Tzvetan Todorov desarrolló en su obra Introducción a la literatura fantástica (1970), donde analizó los mecanismos que hacen que una historia sobrenatural resulte inquietante. 

Pese a que el autor no buscaba definir el terror, su definición se terminó usando porque es aplicable al género, ya que no se define por monstruos o sangre, sino por un elemento psicológico mucho más sutil: la vacilación entre lo racional y lo inexplicable.

Según su teoría, lo fantástico surge cuando el lector (o espectador) no puede determinar si los acontecimientos que se narran tienen una explicación natural o sobrenatural. Este estado de incertidumbre, que Todorov llama vacilación, es el corazón del terror efectivo. 

Tan pronto como se resuelve el misterio, la magia se rompe: si se confirma lo sobrenatural, entramos en el terreno de lo maravilloso (como en un cuento de hadas); si todo tiene una explicación lógica, caemos en lo extraño (como en un thriller psicológico). El verdadero horror, en cambio, florece en ese limbo donde la duda carcome la razón.

Las reglas del miedo: 

Todorov estableció tres condiciones esenciales para que una obra genere terror auténtico:

  1. Realismo inicial: El escenario y los personajes deben parecer verosímiles, anclados en un mundo que reconocemos. Sin esta base, la irrupción de lo inexplicable no provoca inquietud.
  1. Vacilación compartida: Idealmente, los protagonistas también deben dudar, aunque no es estrictamente necesario. Lo crucial es que el público no sepa si lo que ocurre es real o imaginario.
  1. Literalidad: La historia no puede ser una alegoría o un sueño; debe plantearse como una realidad dentro de la ficción.

Este equilibrio es frágil. Si la duda se resuelve demasiado pronto, el hechizo se rompe. Por eso, obras maestras del terror como El resplandor (1980) o The Ring (2002) alargan la incertidumbre. ¿Es Jack Torrance un hombre enfermo o está poseído? ¿Existe realmente la maldición del videocasete o es una leyenda urbana?

Freud, Lovecraft y el miedo a lo familiar

Todorov no fue el único en explorar estos mecanismos. En su ensayo El horror sobrenatural en la literatura (1927), H. P. Lovecraft ya hablaba de la necesidad de crear una atmósfera de temor inexplicable, donde se rompen las leyes de la naturaleza. 

Mientras Todorov se centraba en la duda, Lovecraft hacía hincapié en lo innombrable: aquello que no debe ser visto, ya que la mente humana lo llena con sus peores temores.

Por su parte, Sigmund Freud sumó más luces del tema en Lo siniestro (1919): el terror más profundo nace cuando lo familiar se vuelve amenazante. Muñecas que parpadean, niños que hablan con voces de adultos… Lo cotidiano distorsionado es más perturbador que cualquier monstruo.

Cuando una historia consigue mantener al espectador o lector preguntándose si lo imposible podría ser posible y prolonga esa incertidumbre justo en el límite entre la explicación racional y el fenómeno inexplicable, es entonces cuando el miedo alcanza su máximo potencial.

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